martes, febrero 19, 2008

¿?

¿Saben?, con el asesinato de estos dos carabineros por parte de un grupo de “enfermos sociales”, varias han sido las cosas que se me han venido a la cabeza y me dan vueltas cada cierto rato. La primera de ellas ha sido la revisión de la evolución que ha tenido la figura de los carabineros en mi con el paso de los años. Recuerdo que cuando era un adolescente, mi grupo de amigos y yo, arrancábamos cada vez que veíamos alguna baliza dando vueltas o cuando suponíamos que una pareja de carabineros podría pasar por el lugar en donde a esas horas nos encontrábamos conversando un callejeado con un grupo de amigos. Por alguna extraña razón, sociológica y golpista, la figura del carabinero fue siempre negativa para varios de mis amigos y para mi, y quizás para varios de nuestra generación. Con el paso del tiempo y ya en la Universidad, mi percepción de ellos muto a una dualidad casi perversa. Cuando de manera idealista y contradictoriamente anarquista, luchábamos por lo que considerábamos justo (para nuestro grupo) y debíamos llegar a esa expresión máxima de democracia de poder decir lo que uno siente y piensa (casa que sucede al interior de los campus universitarios) sin temer represalias, los carabineros muchas veces fueron nuestros enemigos en esta “lucha”. Claro, no podía ser de otra forma, su pega es establecer el orden y si nosotros nos tomábamos el puente Pedro de Valdivia, no les queda otra que sacarnos...como fuera. Pero una vez terminadas las escaramuzas y los hechos aislados, teníamos que estudiar, y generalmente de noche y en la casa de algún compañero (se acuerdan que uno NO podía estudiar en su casa ni menos de día...como si estudiando fuera nos hubiese ido mejor, pero bueno), por lo que le retorno al hogar era en medio de la oscuridad, y ahí es cuando la imagen negativa muta a una imagen casi religiosa. Religiosa porque esperaba el milagro que apareciera en medio de la noche y envuelto en luces de colores una patrulla de carabineros, la misma que por un par de minutos me proporcionada una sensación de seguridad frente a lo desconocido y flaite que podría estar acechando.

Lo segundo es el como de la nada y visceralmente cambiamos el discurso frente a la Institución de Carabineros. Imaginen que hubiesen los carabineros quienes en defensa propia o en protección de nosotros mismos hubiesen matado a los delincuentes. Probablemente habríamos saltado con eso del abuso de poder, que son unos asesinos, que la organización de los derechos de los delincuentes, que los derechos de aquí y los de allá. Varios habrían rasgado vestiduras exigiendo sumarios y un sin fin de cosas. Creo que en esas circunstancias, los carabineros habrían sido los asesinos, los actuaron erróneamente, en fin. Y nadie o muy pocos habrían reparado en las condiciones en que trabajan y en como cada día arriesgan su vida por nosotros, y digo arriesgan la vida porque los delincuentes ya no tienen respeto por nada ni por nadie.

Creo que culpar a unos y exculpar a otros no vale la pena. Qué si es culpa del gobierno o no; qué si es culpa de la justicia o no...los expertos y políticos lo podrán analizar. Lo que nos queda a nosotros como sociedad es evitar que actos tan deleznables como este vuelvan a ocurrir, y si nosotros miramos para el lado, no opinamos, no denunciamos o no hacemos algo por mejorar como ciudadanos, de algún modo vamos a seguir siendo parte de la causa de esta “enfermedad social”.

Finalmente y ahora más viejo, a quién llamó a la primera de cambio...a los carabineros. Cuando alguien tiene algún problema de seguridad a quién llama...a los carabineros. Si crees que un “enfermo mental” entró a tu casa hacer destrozos, a quién llamas...a los carabineros. Si finalmente ellos están en todas, las hacen de sicólogos, de abogados, de asistentes sociales y hasta de parteros.

martes, febrero 05, 2008

Hay que ponerle color al turismo

“Hay que ponerle más color. Sí, definitivamente hay que ponerle más color si queremos ser una ciudad verdaderamente turística. Tenemos que creernos el cuento nosotros antes que los demás y sobre todo...¡ ponerle ganas!”. Así categórico y así de enfático fue mi amigo, patagón de tomo y lomo, no como algunos transplantados que luego de un par de mates y costumbres de postal se ponen boina y hablan “gauchito, amigo” ; y porque tan eufórico, simple, se mamó cerca de una hora en la cola del banco (con dos cajeros para un local lleno). Además, según me contó, necesitaba comprar algo y en la tienda, lo atendieron mal y más encima, lo que el buscaba...no estaba.

Según sus argumentos, acá en Coyhaique todo el mundo habla de turismo, pero para él el turismo va más allá de pasar unos días en algún lodge (léase residencial campestre de algún autóctono colono...extranjero) engrupido con los paisajes. ¡No!, para él, el turismo involucra un compromiso de todos como sociedad además de poner atención en esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Y cuáles son esos detalles, yo creo que estamos súper bien. No po’, mira, me dijo, si tu no eres de acá y estás en la plaza no hay ningún mapa que te muestre, por último, el plano del centro de la ciudad con ese clásico “Usted está aquí”...nada. Para llegar a la oficina de información turística tienes que preguntar mil veces, nadie sabe nada, y cuando logran darte una respuesta, te dicen que oficina de información turística...no hay. Pero no desesperes, puedes ir a Sernatur. Alto ahí, le dije, Sernatur hace su pega...austera, pero la hace. Vende a nuestra región en el extranjero que es de donde vienen los locos a dejar sus lucas. Si, estamos de acuerdo en eso, y súper bien, el problema, me dijo mi amigo, es cuando esos locos llegan y quieren saber donde quedarse, van a revisar un letrero, que parece diario mural, en donde hay listados interminables de nombres y direcciones de hospedajes y lodges, escritos en letra 12. Si, puede ser, le dije, pero lo importante es que la información está, que es lo importante. Si, otra ves estoy de acuerdo, pero vamos allá, cuando esos turistas que tanto ingreso generan para nuestra región, llegan a esos hospedajes, tiene que hacer maravillas para que los entiendan, ya que casi nadie cacha idiomas, más allá de un para de palabras mulas. Si, pero eso no es impedimento en un mundo globalizado como el nuestros, le dije lleno de convicción. Filo, alegar contigo no tiene sentido (yo no estaba alegando con él), pero de que somos chantas, somos chantas. Mira, y con esto termino, hace la prueba de ir a comprar a cualquier lugar, ojalá un computador o una cámara digital, pregúntale algún detalle técnico al vendedor o vendedora, un detalle que sea realmente importante y te apuesto mis criadillas a que no va a tener la más mínima idea de lo que le estas hablando, y con cueva, se va a poner a leer el manual. Imagina que esto el pasa a ese turista que con surte dice hola y huevón en su español champurreado, o a ese turista new rich de bermudas de tela, con calcetines y mocasines cafés y LA polera de marca...se putea al vendedor, se da color y no compra...y obviamente, no vuelve. Así las cosas, esto del turismo va caminando muy lento.

Sin dejar de alegar, se despidió y se fue refunfuñando. Yo, yo me quede sentado en un banco de la plaza, viendo como disfrutaban los niños que a esa hora de calor se bañaban en la pileta y pensando que a lo mejor nos falta, pero en eso estamos...¿o no?