martes, marzo 27, 2007

TRANSANTIAGO v/s TRANSCOYHAIQUE….(porque Transpatagonia es otra cosa)

Transantiago…Transantiago…Transantiago…¡chato del famoso Transantiago! Más de 40 minutos diarios de noticias del tema del año. Podríamos debatir si fue buena o mala decisión, pero creo que la respuesta esta más que clara. “Fue culpa de la prensa que enfoco mal el plan” podría decir algún iluminado intelectual criollo o fue una decisión tan obtusa como los últimos acontecimientos nacionales; que eso lo financiamos con plata de todos nosotros y a las regiones no llega nada…en fin. Pero de tanto escuchar y ver a las miserias a las que son sometidas las personas que hacen funcionar este país por esa extraña obsesión de alejar cada vez más pobreza de los centros urbanos, como quien mete basura bajo la alfombra; me puse a pensar que somos privilegiados de vivir en una ciudad como esta, sin los problemas del famoso Transantiago.

Nosotros gozamos de un tráfico aún tranquilo en donde un alto porcentaje de los conductores no respeta las reglas; viran en U en cualquier parte, se meten en contra el tránsito y se estacionan en cualquier lugar. A modo de ejemplo, luego de esperar casi dos años a que pavimentaran mi calle, recién ahí supe que no era de doble sentido, y el sentido que tiene ahora…muy pocos lo respetan, pero bueno…no tenemos que levantarnos más temprano para llegar a trabajar.

Pero lo interesante es lograr hacer un paralelo de los problemas que presenta nuestra capital, con nuestra “patagona realidad”. Vamos viendo: uno de los problemas del Transantiago ha sido la frecuencia de los buses. Si bien nosotros no nos movilizamos mayoritariamente en Buses (léase micros), la frecuencia de nuestra locomoción es, por decirlo menos, bastante cuestionable en el caso de los colectivos. ¿Han tratado de tomar un colectivo un fin de semana en la mañana o después de las tres de la tarde?, y para que decir de cualquier día de la semana entre las nueve y media y las once de la mañana. Una vez le pregunte a un chofer por la extraña anomalía en nuestro transporte público y su respuesta fue de antología, “esa es la hora del mate, che”…qué les parece. El otro drama asimilable con los problemas de Chile, los famosos buses piratas o los piratas en general. Pues bien, qué pasa acá…también estamos llenos de piratas, sólo basta decir la contraseña a la persona adecuada (que puede ser cualquiera que maneje un colectivo) para saber que se esta en presencia de un pirata, y la contraseña o palabras mágicas son “socio, ¿me hace una carrera?”, y sin pensarlo y por mil quinientos pesos, ya tenemos un colectivo transformado en nuestro taxi.

Los recorridos fueron hechos al lote, dijeron algunos sobre el plan estrella de ya no se sabe quién. Pues les tengo una mala noticia…los recorridos acá, dejan harto que desear, che. Se han puesto a pensar como lo hacen los alumnos de los centros de educación superior de calle Ogana que viven en el centro para volver a sus casas después de sus clases en horario vespertino. La única forma de hacerlo es a pie, por esa tan iluminada y poblada avenida o tomando algunos de los colectivos que a esa hora por la módica suma de quinientos pesos les hacen un city tour nocturno por el sector alto de Coyhaique. Y así podríamos estar mucho rato más escribiendo y debatiendo de nuestro transporte público, y de pasadita de las calles angostas que resisten camiones de gran tamaño que surten de mercadería a una multitienda,y que cuando se deteriore nadie se hará responsable de ella, o de un estacionamiento subterráneo con una entrada perpendicular a un importante artería de la ciudad, que cada vez que un auto entraba o salía producía un taco “enorme” para nuestra realidad o de la salida del mentado estacionamiento que no tiene la debida señalética para avisar cuando va saliendo un automóvil…en fin, dejo estos temas en el debate, que como dijo alguien (importante supongo)..al que le quede, que lo ponga…¡che…tu…!

martes, marzo 20, 2007

Pruébela no más...es gratis.

Se han dado cuenta de todo lo que pasa en un supermercado un día cualquiera después de las seis de la tarde. Les puedo asegurar que es un panorama más que atractivo si te das el tiempo de pararte y observar. En serio, es cosas de MIRAR y te darás cuenta de un sin fin de situaciones más que peculiares.

Por ejemplo el otro día fui a uno de estos locales grandes y mientras esperaba en la sección carnes, y obviamente tenía el número 84 y estaban atendiendo al 62, así que tenía tiempo. A un lado, lentamente pareció una niña con un carrito lleno de cositas para degustar. Al principio la gente pasó por su lado como sin darle importancia al tema; pero bastó que la niña invitara a algunos clientes a degustar...y comenzó la escena. Muchos tomaron unas galletitas cubiertas de algo parecido a una pasta, y con cara de expertos catadores comenzaron a dar su opinión sobre el producto. “Bastante rico”, “como se hace”, “me voy a llevar uno”, “se pueden probar”, fueron algunas de las frases lanzadas con un tono experto de sabor. Lo divertido era ver como poco a poco la gente comenzó a llenar el espacio y los codazos comenzaron a aflorar...todo por una galletita. Más atrás habían mamás que empujaban a sus niños a sacar las famosas galletas. “Anda no más, saca una”, le decía una mamá a un gordito bonachón; “saca dos y me traes una”, decía otra mama a su pequeña mientras se reía como diciendo, “estos niños...”. La cosa es que en casi cinco minutos la promotora tuvo que comenzar a rellenar las bandejas debido a la fuerte demanda de sus degustaciones.

Pero luego de las galletas fue el turno de los quesos. Un flaco puso sus quesos artesanales, con muchos y diferentes sabores. La historia fue la misma. Un poco de gente al inicio, y luego llegaron los catadores de quesos, que pos añadidura debemos suponer también de vinos. Probaron todos los quesos, dieron sus más acertadas opiniones y...¡nadie compró uno!; al enterarse del valor (nada caro a todo esto) se alejaban comentando entre ellos lo bueno del queso y lo bueno que sería comparar, eventualmente alguna vez, uno de tan delicioso quesos. Pero el detalle lo dio un cliente, que convencido del sabor del queso, tomo el más grande, lo deposito cuidadosamente en el carro, y partió. ¡Partió a dejarlo en un estante de más allá!

De puro aburrido me imaginé a las gallinitas cuando les dan de comer. Se amontonan para obtener la mayor cantidad de granos de trigo, sin importarles nada. Si bien alguien se pudiera enojar con esta comparación, los invitó a ver una degustación de supermercado. Yo mismo he luchado por una empanada frita para el 18 o un vaso de Coca-Cola cuando ha salido alguna variedad nueva.

En fin. Así somos y no creo que vayamos a cambiar. A todo esto, ya me quedaba sólo un número para que me atiendan en las carnes. ¡82..., 83..., 84!, ese soy yo, le grité mi número, el vendedor se acercó y justo cuando estaba por tomar mi pedido, alguien de atrás gritó, medio atorado con una galleta “¡tengo el 83!”, así que con su mejor cara me dijo que atendería al número anterior. De pura rabia, fui a hacer tiempo...luchando por una galletita.

martes, marzo 13, 2007

¿Perdón?...¿Alo?...yaaaaaaaaaaaa

Esta semana había pensado en escribir algo sobre el año de la “gordis”, pero creo que ya esta todo tan dicho que no valdría la pena la opinión de un desconocido ciudadano que no cree en la señora juanita. También pensé en escribir sobre lo peligroso que resulta tener alargadores y encendedores en la casa, ya que eso (al parecer) sería indicativo de ser agricultor dedicado a la siembra de “pastos voladores”. En fin, podría haber escrito de tantas cosas, pero a veces la inspiración viene de los lugares menos pensados, y este fue el caso de nuestro Juzgado de Garantía y las frases y argumentos célebres que escuche la semana pasada en su interior, que serían dignos de una serie completa de Monty Python, pero para dejar material para mi novela vamos a rescatar sólo tres hechos puntuales:

El derecho a la llamada telefónica: (diálogo entre el detenido, el Juez y el fiscal)

- Señor Juez; cuando fui detenido, en carabineros me negaron mi derecho a la llamada telefónica...

- Sr. Fiscal...¿usted estaba en conocimiento de esto?

- Sí Sr. Juez...pero..usted sabe...los problemas de presupuesto que hay en carabineros...por eso no lo dejaron llamar (nota del editor: en este punto debemos suponer que el detenido quería llamar a celular).

El que firma se hace responsable: (diálogo entre el Juez y el Fiscal)

- ¿Se le practicó la alcoholemia al joven?

- Si Sr. Juez.

- Quién firmó el certificado

- A ver...según el certificado...que se firmó...- los papeles pasan y pasan...

- Quién lo firmó...porque los médicos ponen la firma y el nombre pocas veces...y no se entiende...

- Acá esta el certificado señor juez...heeee...entiendo que dice...

- ¡Pero cómo, entiende o dice!

- No entiendo...

Finalmente y para la reflexión de todos los seres pecadores de esta tierra, acá les van algunas pruebas con las que se les puede acusar de productor y microempresario del agro, en el negocio de los “pastos voladores”, (según algunos...por supuesto): Alargadores de corriente, focos alógenos, maceteros, un acuario en desuso, raíces secas, revistas con reportajes alusivos al delito y un encendedor cliper, de esos largos para encender los quemadores de la cocina.

P.D: en esa misma audiencia me enteré de que la policía de investigaciones tiene la deferencia de ir al trabajo de los posibles imputados e invitarlos, cortésmente, a ver el modo en que sus viviendas son allanadas.
(todo esto sucedió el pasado 8 de marzo en el Tribunal de Garantía)

miércoles, marzo 07, 2007

Se te pegó el Pc

La famosa alfabetización digital. Recuerdan que tiempo atrás cada día aparecía un nuevo grupo de personas “alfabetizadas” digitalmente. Todos muy felices en una gran foto parecida a la de los equipos de fútbol, obviamente con el DT al medio. Sin duda que esas capacitaciones son invaluables. Se les entrega a las personas una nueva herramienta comunicacional, se les hace parte del desarrollo global y en último término demuestra que el Gobierno algo le importa aportar al desarrollo de las comunidades más excluidas del desarrollo. Pero no todo es tan brillante.

Conversando con una señora de Pto. Ibáñez, tiempo atrás. Ella me decía llena de orgullo que ahora sabia utilizar un computador, ya que había asistido a todas las clases que les fue a dar el “capacitador”. ¿Y qué sabe hacer?, pregunte incauto e inocente, esperando una contundente respuesta, llena de conocimiento recién adquirido. Su respuesta no fue lo que esperaba. “Apredí a hacer un meil, y a shatear po’...con mi hijo que esta fuera...” ¿y qué más aprendio’po o fue eso no más...?, eso no más po’, y a escribir en güord...¡Plop! Por un minuto pensé que estamos mal e hice recuerdo de todas las iniciativas digitales impulsadas por el Gobierno, pero de una en particular, “Mi Primer Pc” o “Mi primer Wc” como decían un amigo. Una de las campañas más en cuanto a “globalización”, y denostada por los envidiosos de siempre, pero en fin, se agradece el esfuerzo, que en nuestra región no sirvió de mucho. Después pensé las típicas cosas de todo buen chileno chaquetero, vale decir “que gastan plata en puras güe...”, “que no saben que hacer”, que...buuuu, en fin. En realidad, lo que les enseñen es un aporte, que acá por temas de conectividad y acceso a la tecnología no sea bien aprovechadas, es otra cosa. Pero lo que me hizo cambiar el “chik”, como decía el insigne futbolista Piter Veneno, fue dar vuelta la cosa y ponerme a pensar en las personas que trabajan en estas oficinas que capacitan a los “analfabetos”, o más bien la gran mayoría de las personas (en su mayoría empleados públicos) que pasan ocho horas diarias frente al computador...y ¡no lo saben usar!. El horror se apodera de sus caras, el pánico fluye por cada uno de los poros de esos pobres funcionarios al escuchar frases como “envíamelo en Pdf”, “qué formato tiene”, “hace una presentación multimedia”...nooooooooooooo! y lo peor es que cada cierto tiempo se quejan de que los pc’s están lentos, que es muy antiguo, que no puedo escuchar música, y de tanto apretar botones y de tratar de arreglar las cosas por su cuenta...se los “pitean”. Reclaman, alegan y exigen. El técnico de la oficina, que muchas veces es el que cacha un poco más que el resto, llega con la mejor disposición a tratar de arreglar el pc, y hace la pregunta del millón. ¿Le borraste algo o cambiaste alguna carpeta de lugar?, y la respuesta libre de culpa no se hace esperar...”noooooooo, yo no hice nada”, pero la mejor es esta: “lo prendí y se pego, yo no hice nada”, y también esta la del trabajador (a) abnegado (a) “estaba trabajando y de repente se quedó así”.

En fin, creo que de pronto al momento de hablar de conectividad, nuevas tecnologías, Pentium, Celeron, Athlon, Amd...(ahí quedaron), deberíamos preocuparnos de aprender a usar esas tecnolgías, deberíamos sacarle el provecho que se merecen las nuevas tecnologías, dejar de lado las cajas y cajas de papeles arrumadas en las oficinas, dejar de lado el fax, dejar de llamar por teléfono para preguntar si “te llegó el meil”. Las capacitaciones deberían empezar por cada uno de quienes usamos los computadores, de quienes debemos liderar estas revoluciones tecnológicas, sino, el aparataje público será cada vez más (aún más lento) y sus hijos no tendrán los guias que necesitan en ese camino...y ahora voy a dejar de escribir porque el pc esta elnto, capaz que se pegue y como buen chileno, luego de haber estado trabjando más de una hora...no he guardado el documento.